ENSAYO MODERNIDAD
LA MODERNIDAD, EL ROMANTISISMO Y LAS VANGUARDIAS DE LA EPOCA
Antes de comenzar a hablar sobre cualquiera de los dos ejes fundamentales de este escrito, es de suma importancia saber cuál es la raíz, el origen y la conceptualización de cada uno de los aspectos a hablar. El primero primer aspecto que se analizara es el de la modernidad, y surge entonces un cuestionamiento claro ¿Cuál es el origen de la modernidad?. Para responder esta pregunta es necesario empezar a estudiar aquellos autores y personajes importantes de la época, entonces es posible encontrar a el profesor Boaventura Santos destaca la necesidad de profundizar en la crítica del lastre fundamental de la modernidad al que se une también el de la herencia que lega la Ilustración, e implica el individualismo y economicismo como corrientes fundamentales para el nacimiento de la modernidad.
Por otro lado, Octavio Paz, en su libro Los hijos del limo destaca que "El romanticismo fue una reacción contra la ilustración y, por tanto, estuvo determinado por ella: fue uno de sus productos contradictorios. Tentativa de la imaginación poética por repoblar las almas que había despoblado la razón crítica... el romanticismo es la otra cara de la modernidad: sus remordimientos, sus delirios, su nostalgia de la palabra encarnada" este texto implica tres conceptos fundamentales y claro: la Ilustración, el Romanticismo y la Modernidad. De este modo es posible comenzar a acercarse a la encrucijada de entre siglos, en que la conciencia de la Modernidad establece la relación conflictiva entre la ilustración dieciochesca y el Romanticismo decimonónico. Ilustración y Romanticismo son emblemas de dos experiencias distintas de la Modernidad[1].
La historia de la palabra modernidad revela sus orígenes románticos. En 1826, Heinrich Heine, en sus Reisebilder, acuñó el término alemán Modernität, traducido por modernité en la versión francesa de la obra, publicada en 1856, poco antes de que su amigo Charles Baudelaire, entre 1859 y 1860, escribiera el ensayo Le peintre de la vie moderne con la famosa parte titulada "La Modernité", término representativo del programa de una nueva estética3. En la Alemania de la década de 1820, el neologismo Modernität es el recurso de que se sirve Heine para expresar la concepción dialéctica de la Ilustración y el Romanticismo como dos caras de la misma moneda que hemos visto expresada en la cita de Octavio Paz. Así, referido conceptualmente a sus orígenes románticos, el término modernidad registrado en el texto del escritor mexicano adquiere todo el valor intertextual con que aquí se usa. Al crear el término, Heine revela la desasosegada conciencia romántica de la Modernidad. Conflicto que para Octavio Paz se mantiene constante en toda la poesía moderna: "Desde su origen la poesía moderna ha sido una reacción frente, hacia y contra la modernidad: la Ilustración, la razón crítica, el liberalismo, el positivismo y el marxismo". Heine expresa, con melancólica desilusión, la ambigüedad conflictiva de su concepto de Modernidad en que, como hemos dicho, confluyen contradictoriamente la Ilustración y el Romanticismo. Por el lado ilustrado, significa la pérdida emancipatoria, en un proceso de desmilagrización, de un mundo feudal y sacralizado que se rechaza, y por el lado romántico, la pérdida de la armonía primordial que se añora en el mundo desacralizado y prosaico de la sociedad moderna, mecanizada en un programa de racionalización técnica. Para la sensibilidad aristocrática de Chateaubriand el término modernité, con su visión prosaica de la realidad, tiene un sentido desvalorizado. Con esta contradicción inaugura el Romanticismo «la distancia crítica frente a lo real» que para Carlos Thiebaut "es el eje en que se plantea la ética de la modernidad" entre las figuras de la pérdida y el vértigo, según explica el citado filósofo español en un trabajo que lleva por título «Entre la pérdida y el vértigo. La ética del presente. Siguiendo a Thiebaut podemos decir que mientras para la Ilustración la pérdida, desprovista de añoranza, constituye una explicación del presente como liberación en cuanto que este presente representa una nueva etapa en el progreso de la Humanidad, para el Romanticismo la pérdida se configura como experiencia del fracaso del nuevo orden, que lleva, bien a la negación de la Ilustración y a la añoranza de un pasado premoderno representado por los valores originarios de una armonía primitiva, como explica Heine, o bien a la radicalización de la Ilustración misma cuyo proyecto emancipatorio no se da por concluido en una Modernidad insatisfactoria o como dice Larra en una "sociedad moderna, árida, desnuda de preocupaciones, pero también de ilusiones verdaderas, y por consiguiente desdichada, asquerosa y a veces despreciable, y por desgracia, ¡cuán pocas veces ridícula!"[2].
Con lo anterior es posible decir es forma de conclusión que al analizar la influencia que tuvo el Romanticismo y las Vanguardias de la época en la constitución y erradicación de la Modernidad es de vital importancia para la problemática de la Modernidad y Posmodernidad que se está viviendo actualmente precisamente porque estos son temas de la actualidad constituidos desde hace varios años pero que sin duda alguna se tiene claro que fueron la Ilustración y el Romanticismo los ejes fundamentales para la continuidad de la corriente Moderna con la Posmodernidad.
[1] Consulta en línea: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01361620813462839088024/cuaderno6/Doxa6_17.pdf
[2] Consulta en línea: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/09252841966871839832268/p0000001.htm#I_0_
